



Las ciencias de la palabra y del discurso nos encuadran en margenes a veces insostenibles. Irreales, donde la palabra pretende contener y decir todo. Estamos inmersos en palabras y nos alejamos del cuerpo. De las sensaciones, de la acción de lo que somos a través del fluir personas dentro del cuerpo.

(El post es de mi autoría pero está basado en un hecho real, al final está el link de la nota periodística)








Foto: Yamina del Real
Pensando en el comentario que dejó Isaura acerca de la asexualidad como opción elegida. Creo que, aunque en este post no hablo acerca de esta como opción, si es interesante plantear que, la no-sexualidad elegida como cualquier otra práctica sexual, debe ser respetada en principio por la persona que toma la decisión y en segundo por la sociedad. Si es una elección libre y no afecta a terceros, las personas tienen derecho a optar por esta o por otras prácticas sexuales.
Este artículo trata, por el contrario, sobre las personas que NO tienen deseo sexual. Que no es una elección, ni opción, sino una condición. Ahí lo llamativo del tema, porque cualquiera de nosotros comprende el celibato, o la opción de no tener relaciones sexuales por razones persosnales, culturales, religiosas. Lo que es difícil de aceptar es: la normalidad en el desarrllo de la personalidad en individuos que experimentan esta condición.
¿Qué pasa con la energía sexual? ¿Se sublima? ¿Se suprime?¿Se transforma? ¿Y si se transforma, en que se transforma? ¿Cómo se metaboliza el amor sin química sexual? ¿Cómo se ama sin deseo sexual? ¿Cómo percibe el mundo una persona asexual? ¿Qué produce el sexo en el plano de lo simbólico? ... Al parecer, entonces, no todo es sexo.
Los asexuales vienen a abrir viejas heridas, a hacer nuevas preguntas. Como apuntaba arriba, algunas personas eligen no tener sexo, aunque sientan atracción y/o deseo sexual. Esta posibilidad de elección hace la diferencia. Los asexuales no eligen, ni reprimen el deseo, no lo tienen. Y no hay en ellos disfuncionalidad alguna,sobre todo en su ejercicio como personas. Además, en la mayoría de los casos no es algo que preocupe al que la posee, al contrario. manifiestan no estar interesados en activar el mecanismo del deseo. No es algo que necesiten o crean indispensable. No es algo que nieguen, es mas, no es algo que siquiera noten como una falta en sí; sino hasta que se ven enfrentados al deseo de los otros. Su falta de deseo se ve convertida en la urgencia del deseo de los otros. Todos de alguna manera estamos sometidos a este espejo, el deseo del otro nos convierte en esclavos.
¿Entonces el deseo, está sobrevalorado y Freud se equivocó durante todo este tiempo? El deseo como meta-deseo ha invadido todos los órdenes de nuestra vida. Durante años nos hemos explicado la historia de la humanidad según sus deseos, sus necesidades manifestaciones de la diversidad sexual y hasta sus perversiones, desviaciones, parafilias, trastornos del deseo, como quiera que les hayamos llamdo o les llamemos..
Pero, lo que vienen a demostrar los asexuales es que la vida es posible sin sexo. ¿Es la asexualidad una elección, un trastorno del deseo, una anormalidad en la química hormonal o producto algún trauma psicológico mas profundo? Sí, es posible, todas estas son probables respuestas para un tipo de asexualidad. Pero, lo que se ha descubierto en los últimos años es que, la asexualidad neutra, en sí misma existe y no como una patología. Y forma parte de la normalidad de las personas que la poseen. Los especialistas se han avocado a estudiar la asexualidad para poder dar cuerpo al discurso de los pacientes y las personas que la padecen, directa o indirectamente.
Los científicos han legitimado la asexualidad, le han dado visibilidad, pero sobre todo: existencia y credibilidad. Una ventaja es que los asexuales sienten menos presión, con su imagen corporal. Dando lugar a otra concepción de sí. Y a otro tipo de vinculación social y emocional. Ya que, mientras el deseo sexual está inhibido, no está inhibida o inhabilitada su capacidad amorosa. Necesitan y tienen relaciones amorosas de pareja que pueden desarrollarse de manera sana en lo afectivo. Y en esto del amor su preferencia puede ser hetero,homo o hasta bi. Hay mucho todavía por saber, pero lo interesante sería que fueran ellos los que hablaran, los que formularan las preguntas, los que pidieran respuestas. Una vez más, al resto solo nos queda escuchar…

En momentos dónde todavía se está tratando de dar forma y límites a los discursos sobre la sexualidad.Y dentro de todas las opciones sexuales posibles, hay, las que llaman la atención más que otras. La ASEXUALIDAD es una de ellas y, quizás, entre todas las opciones posibles sea la de más difícil comprensión.
La asexualidad surge, llama la atención, escandaliza, tranquiliza y sobre todo se posiciona como una tendencia a la alza. No como resultado de una patología, ni siquiera como síntoma, sino como orientación sexual. Entendiendo que, orientación sexual es el camino hacia el objeto que elige el deseo para poder ser satisfecho. Los asexuales, sin embargo, siguen el camino del deseo, no deseando objeto sexual alguno.
Durante muchos años las personas sin deseo tuvieron que buscar salidas para su estar en el mundo y ahora están saliendo, no solo para ser vistos, sino para no ser borrados Los asexuales han empezado a asumir esta condición, la aceptan y luchan por ser vistos como personas normales. Y ahí es dónde entramos en la dimensión desconocida. Parece imposible para una sociedad sobre sexualizada aceptar la no sexualidad. Se buscan razones, se piden explicaciones y se lanzan teorías indiscriminadamente, y lo que menos se hace es escuchar y dar crédito, y realidad a las personas que más saben de esto: los propios asexuales.
Curiosamente, en esto de la incredulidad, acerca de la asexualidad casi todos nos parecemos, seamos de la orientación sexual que sea, no somos capaces de imaginar la vida sin sexo ya sea para placer o reproducción. De entrada, nos asumimos autorizados para dar un diagnóstico, la mayoría de las veces basados mas en lo que se cree o supone que debe ser, que en lo que se sabe del tema. Somos prejuiciosos, asumimos que hay normalidad y anormalidad. Y lo "normal" dentro del sexo es aquello que reproduce la idea: Sexo- amor, sexo-pareja, sexo-familia y todo lo que salga de este marco es visto como sospechoso y susceptible de ser juzgado. De ahí, el escándalo y la censura, hablar de sexo y placer liberado de las ataduras sociales y emocionales asusta. Y lo que es peor, asusta hasta aquellos que son marginados por su orientación o conducta sexual. Hetero, homo, bi, trans, como sea que seamos y nos definamos nos cuesta aceptar la diferencia.
Al no haber tensión sexual, desaparece una parte de la angustia existencial del individuo. ¿Si no hay esta tensión sexual, deja de existir erotismo? Quizás no, quizás solo han sublimado la sexualidad en otra parte del cuerpo y no en la genitalidad. Podríamos, en algunos casos
hablar de transferencia de funciones. Quizás, haya una vuelta hacia sí mismos, a otra manera de verse y sentirse personas. Una aportación importante al discurso sexual es esta re-configuración de la identidad psico-sexual y no menos interesante resulta que al no desear, no necesitar y no pensar en sexo hay un excedente de tiempo...
¿Con más tiempo qué es lo que un asexual mira de nosotros? Con esta pregunta me quedo por hoy
continúa...









Para la persona que mas amo



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